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martes, 30 de abril de 2013

LAS PREFERENTES: LA PUNTA DEL ICEBERG DE LA INEFICIENCIA (E INDECENCIA) DEL SISTEMA BANCARIO ESPAÑOL



La colocación masiva de participaciones preferentes no hace sino constatar el excesivo poder de las redes bancarias para canalizar el crédito y “gestionar” el ahorro en nuestro país. Si en el mundo anglosajón las grandes gestoras de fondos de inversión y planes de pensiones o las aseguradoras son independientes de las redes de distribución, en España el poder de los Mercadona, DIA, Caprabo y compañía en la distribución alimentaria es una broma frente al monopolio de oferta del sector bancario.

Nada mejor que un ejemplo para poner de manifiesto tan lamentable situación. Aún sin haber realizado un trabajo de campo exhaustivo, se puede aventurar que en la totalidad de los supermercados españoles se puede adquirir un bote de Cola-Cao, una lata de Coca-Cola o leche infantil Nestlé, todos ellos líderes indiscutibles en su categoría. Asimismo, siempre se ofrece la marca del distribuidor como la alternativa más económica y en la mayoría de los casos se ofrece un abanico más amplio de propuestas en función del binomio calidad-precio. El poder de la mal llamada marca blanca es cada vez mayor pero la variedad de la oferta en el canal de distribución es innegable.

Vayamos ahora al sector bancario y realicemos el mismo análisis. Si nuestro objetivo es obtener financiación  para la compra de cualquier bien (vivienda, automóvil,etc.) veremos que la variable final que determina nuestra decisión es el precio (el diferencial sobre euribor para entendernos). Lógico y normal ya que al igual que cuando se compra gasolina o electricidad, en la disponibilidad de crédito lo relevante es el precio puesto que estamos ante un simple y puro bien no diferenciado (commodity). A pesar de ello, el banco nos intentará “colocar” el mejor seguro de crédito o la mejor tarjeta o el mejor plan de pensiones del mundo mundial que indudablemente será el de su mismo grupo. Ya no vamos a hablar de los productos estrella tipo swap de tipo de interés o hipotecas multidivisa porque nos vamos del tema central, pero no cabe la menor duda que la aportación de valor para el cliente final cuando la banca intenta diferenciarse es casi tan pequeña como la letra de sus contratos. No deja de ser la situación menos preocupante para la financiación empresarial, siendo uno de los países más bancarizados del mundo, con nula existencia de mercados secundarios de financiación relevantes para la pequeña y mediana empresa.

En el mundo del ahorro, la variable precio pasa a un segundo lugar y el binomio rentabilidad-riesgo es la clave para una correcta decisión de inversión. En el mundo anglosajón nuestro asesor financiero independiente nos ofrecerá un amplio abanico de opciones en función de nuestro nivel de riesgo, siendo la distribución un servicio totalmente diferenciado a la producción de activos financieros.

En España, una visita a cualquier sucursal bancaria nos ilustra del total monopolio de la oferta. Si le preguntáramos al Director el coste del servicio de asesoramiento por definir la mejor cartera posible para nuestro ahorro la respuesta sería la misma en cualquier entidad: “Señor, por favor, bienvenido a la banca de cero comisiones”. Otra pregunta interesante sería sobre la posibilidad de invertir en algún fondo de prestigio internacional, ya que las aplicaciones informáticas  de última generación de las que dispone cualquier oficina bancaria española nos encontrarán un producto similar dentro de su grupo. Esta gratuidad del servicio no es más que la constatación de que las políticas internas de incentivos son el único motor real de venta o mejor dicho de limitación de la libertad de oferta de ahorro en España.

En definitiva, si el poder político pretende evitar que situaciones como la masiva colocación de participaciones preferentes a inversores no cualificados no vuelva a repetirse en el futuro, es imprescindible romper el total monopolio encubierto de la oferta de ahorro. La banca debe limitarse el servicio de asesoramiento financiero ofreciendo productos financieros de terceros o de lo contrario seguiremos poniendo al lobo a cuidar a las ovejas y cuando el hambre aprieta…… seguirán vendiendo preferentes hasta a nuestra abuela.