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lunes, 8 de septiembre de 2014

El comodato hoy día



El contrato de comodato puede parecer una figura jurídica que ha caído en desuso, sin embargo una sentencia de la Audiencia Provincial de la Coruña de dieciocho de julio de dos mil catorce define certeramente el comodato y viene a sostener con ejemplos la máxima actualidad y vigencia de supuestos de comodato, de la forma que sigue:


Naturaleza:


El comodato es una modalidad del préstamo -artículo 1740 del Código Civil-, que recae sobre bienes no fungibles -aunque la característica real no es que sea fungible o no fungible, sino que no se consume por el «uso que se autoriza»-, por lo que también recibe la denominación de «préstamo de uso» -diferenciándolo así del «préstamo de consumo», o simple préstamo, de los bienes fungibles, y cuya obligación es devolver otro tanto de la misma especie y calidad, a tenor del artículo 1753 del mismo Código-. 

Características:



a) El comodatario no adquiere la propiedad  de la cosa recibida en comodato-artículo 1741CC-

b) Es inherente la gratuidad del uso -artículos 1740 y 1741-, pues si media contraprestación estaríamos ante un contrato de arrendamiento.

c) El comodatario adquiere un derecho a usar la cosa prestada durante un tiempo o un uso determinado, con la obligación de devolver esa misma cosa una vez transcurrido el tiempo o finalizado el uso.

d) Pueden constituir su objeto tanto los muebles como los inmuebles.


Ejemplos típicos de contratos de comodato, en nuestros días, son la cesión de objetos de colección para exhibiciones (cuadros, estatuas, joyas, etcétera), que se prestan a una institución para que los exponga conjuntamente; y que se facilitan por un tiempo predeterminado (la duración de la exposición). O incluso de objetos esencialmente consumibles (billetes, sellos, botellas de vino, municiones de distintas épocas y calibres, etcétera), es decir, cosas que tienen una naturaleza fungible, que se crearon para un uso ordinariamente extintivo, pero que es este caso no se prestan con esa finalidad, sino para un «préstamo de uso»: el fin no es el consumo (comprar cosas, franquear una carta, abrir la botella, o disparar la munición), sino la exhibición, y debe devolverse precisamente el mismo objeto prestado, no otro similar. Y obviamente también puede recaer sobre inmuebles: supuestos de cesión de una finca a un familiar o un amigo para celebrar un acontecimiento social concreto (boda, bautizo...); el préstamo de una casa de veraneo a las mismas personas para que pasen en él un determinado período más o menos largo; o el titular de un solar que autoriza a su vecino a almacenar en él materiales de obra mientras construye su casa. En la actualidad se están dando múltiples casos de comodato en lo que se ha denominado "servicio de atención al cliente", siendo ejemplos ya clásicos el préstamo sin contraprestación de "vehículos de cortesía" mientras se repara el del cliente; o el facilitar al usuario una máquina similar mientras se repara la suya.