Los hechos, extraídos de una sentencia ratifican el acierto
del dicho que da título a estas líneas, ni siquiera se puede considerar un buen
pleito, ya que, a pesar del gasto, deja “rabos sin desollar”.
Ejercitando la acción de liquidación de un contrato de arrendamiento,
el casero solicita en su demanda, la cantidad total de 12.677,82.-euros
que se desglosa en dos partidas: 5.690,07.-euros que se correspondería
con las rentas total o parcialmente impagadas. 6.987,75.-euros de daños
causados por el inquilino a la vivienda.
Los inquilinos se oponen a la demanda alegando distintas razones.
La sentencia de primera instancia condena a los inquilinos a
pagar 600 euros y condena en costas al casero por estimar que la demanda
solo se ha acogido en una escasa cuantía en comparación con el total reclamado.
La Audiencia Provincial de Barcelona, sentencia de 23 de
octubre de 2026 estima en parte la apelación del casero y condena al inquilino
pagar 1.150.-euros sin efectuar expresa imposición de las costas
causadas en ninguna de las dos instancias.
Considera la AP que por lo que se refiere a las sumas que se
reclaman en concepto de actualización de rentas, la actualización no opera de
forma automática, de modo que, si el arrendador ha dejado pasar alguna
anualidad en que podía haber actualizado la rentas sin haberlo hecho, es
factible la revisión de la renta con todos los índices de los años anteriores
que no se pasaron, pues el arrendatario se habría beneficiado de la pasividad
del arrendador, si bien la actualización no tendrá efectos retroactivos.
En cuanto a los daños consideramos que se reclaman daños
cuya existencia no ha quedado acreditada.
Por último, la obligación de mantenimiento ordinario tampoco
incluye, salvo que se contenga una mención específica al efecto en el contrato,
las partidas correspondientes a pintura de la vivienda (que aquí asciende a la
suma de 2.600€), a los trabajos de limpieza de ventanas (225€) ni tampoco los
de desbrozo del jardín (que ascienden a 1200€), por considerar que son partidas
derivadas del uso habitual, ordinarias a la finalización de un contrato de
arrendamiento y que competen a la parte arrendadora para poner la vivienda en
condiciones de volverla a arrendar o a disponer de ella.
Consideramos que los únicos daños de los que deben responder
los arrendatarios serían, la sustitución de la pila (pica) de doble seno, por
importe de 400.-euros y la sustitución de la correa de la persiana, por importe
de 150.-euros.
Un último apunte para poner de relieve que los demandados ni
han llegado a oponer formalmente la compensación de la fianza y de la garantía
adicional prestada al inicio del contrato ni, mucho menos, han planteado
reconvención en forma, luego, por razones de congruencia no lo podemos tomar en
consideración a efectos de liquidación del contrato en este procedimiento, sin
perjuicio del derecho de los arrendatarios a reclamar la devolución de dichas
cantidades por la vía que estimen oportuna.