HECHOS:
La propietaria de una vivienda demanda de juicio verbal de
desahucio por precario a la ocupante de la misma.
En el acto del juicio la demandada presenta testigo que presenció
un acuerdo entre ambas: La propietaria de la vivienda le dijo a la demandada
que se podía quedar en la vivienda todo el tiempo que quisiera mientras lo
necesitara. Le guardaría el apartamento porque estaba vacío y no tendría que
pagar ninguna cantidad.
El juzgado estimó íntegramente la demanda.
La Audiencia Provincial estima el recurso de apelación revoca
la sentencia de primera instancia y absuelve a la demandada, por considerar que
las partes celebraron un contrato de comodato «consistente en el uso de la
vivienda mientras dure la situación de necesidad de la demandada siendo ello un
tiempo limitado y un uso concreto y determinado por la actora».
El Tribunal Supremo, sentencia de 21 de julio de 2026,
estima el recurso de casación y confirma la sentencia de primera instancia.
Considera el Supremo que el contrato de comodato «comporta
la exigencia de que se pacte su duración o, en su caso, el uso que se ha de dar
a la cosa prestada, cubierto el cual cesa el derecho a poseer del comodatario,
sin que por su propia naturaleza pueda entenderse que el uso haya de ser de
carácter vitalicio»
La jurisprudencia de esta sala también ha reiterado que en
las cesiones gratuitas de uso en las que no se ha establecido, de manera
expresa, que la cesión se hace durante un tiempo determinado, si no media
contraprestación, "el título tiende al precario". De tal manera que si no consta
el tiempo de uso ni el uso determinado para el que se cede la cosa, el cedente
puede reclamarla «a su voluntad» (art. 1750 CC).
Esta doctrina se ha aplicado frecuentemente en el ámbito de
cesión del uso de viviendas entre familiares, donde la jurisprudencia ha
excluido que la simple necesidad de vivienda constituya un uso determinado de
la misma en el sentido del art. 1750 CC. (...) Por lo que aquí interesa, es
doctrina de la sala que la situación de quien ocupa una vivienda cedida sin
contraprestación y sin fijación de plazo por el titular del derecho de uso,
para ser utilizada por el cesionario y su familia como domicilio familiar, es
la propia de un precarista.
No obstante, la presencia inicial de un título habilitante
de la ocupación gratuita, como es el comodato, e, incluso, con la existencia
del uso autorizado para un fin concreto, esta Sala, con base en el carácter
temporal y la duración limitada del mentado contrato, como sus características
esenciales, declara que cuando dicha situación se alarga temporalmente o queda
al arbitrio de la voluntad unilateral del ocupante, la posición se convierte en
precario. (STS 25/02/2010)
En un caso como este, la calificación del acuerdo como
comodato o precario es irrelevante. Tanto si se entiende que fue un comodato
que devino en precario, o que es un precario porque el uso pactado fue la
necesidad de la vivienda, con lo que la duración del contrato quedaría al
arbitrio de la precarista, la solución es la misma: la propietaria puede
reclamar la vivienda «a su voluntad».